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Ideas y guías de pin
La herramienta no se mide por lo que acierta. Se mide por lo que cuesta comprobarla.
El deber de verificar ya está escrito y ya se sanciona. Lo que nadie le explica es cómo se cumple sin perder el tiempo que la herramienta prometió ahorrarle. Ese costo no lo fija su disciplina: lo fija la arquitectura.
A nadie lo sancionan por usar inteligencia artificial. Lo sancionan por firmar lo que no leyó.
Un abogado ingresó 38.477 escritos en un fin de semana y los jueces civiles pidieron prohibir la IA en tribunales. La pregunta que le queda a usted no es si puede usarla. Es qué está firmando cuando la usa.
No se olvidó de su expediente. Nunca lo leyó entero.
Pagó la suscripción, subió el expediente y la herramienta le falló de tres maneras distintas. Ninguna de las tres fue una falla: las tres son el mismo límite.
«Inteligencia artificial» no nombra una tecnología. Nombra una promesa.
Le van a vender «inteligencia artificial» este año. Tres palabras alcanzan para evaluar la oferta, y para saber qué firma cuando firma.